El pan de masa madre, al ser 100% natural y sin conservantes, necesita un poco más de cariño para mantenerse perfecto.
Pero si lo cuidas bien, puede durar varios días fresco y con el mismo sabor que recién salido del horno.
Aquí te contamos cómo conservarlo correctamente para aprovechar cada rebanada.
🔹 1. Deja que respire
Después de recibir tu pan, no lo guardes caliente o húmedo.
Déjalo enfriar completamente sobre una superficie ventilada.
Esto evita que la humedad quede atrapada dentro y que la corteza pierda su textura crujiente.
🔹 2. Guárdalo en un lugar fresco y seco
El mejor lugar para conservarlo es en la bolsa en la que lo recibes.
🔹 3. Congélalo si no lo vas a consumir pronto
El pan de masa madre se congela muy bien.
Corta el pan en rebanadas, guárdalo en la bolsa y congélalo.
Cuando quieras comerlo, solo tienes que tostarlo directamente sin descongelar: quedará como recién horneado.
🔹 4. Devuélvele vida con calor
Si pasan varios días y el pan se endurece, puedes darle nueva vida:
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Humedece ligeramente la corteza.
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Mételo al horno unos minutos a 180 °C.
Y listo: pan tibio, crujiente y con aroma a recién hecho.
Nuestros panes están hechos para durar naturalmente gracias a la fermentación lenta de la masa madre.
Con estos cuidados, disfrutarás su sabor y textura por más tiempo, sin desperdiciar nada.
Porque en Massano creemos que cada pan artesanal merece tiempo, paciencia y una buena forma de conservarlo.